Quién fue Ester
Ester fue una huérfana judía que terminó siendo reina de Persia y, desde el trono, evitó el exterminio de su propio pueblo. La criaba su primo Mardoqueo en Susa cuando un concurso para sustituir a la reina depuesta la llevó al harén real y, después, a esposa del rey Asuero. El giro de la historia llega cuando Mardoqueo le pide que interceda y ella decide presentarse ante el rey sin haber sido convocada, sabiendo que eso podía costarle la vida: “si perezco, que perezca” (Ester 4:16).
Su relato es el único del Antiguo Testamento centrado por completo en una mujer que actúa con cálculo político. No reza milagros ni recibe visiones: maneja banquetes, tiempos y silencios hasta desmontar al hombre que quería aniquilar a los judíos.
Contexto histórico
La historia se sitúa en el siglo V a.C., bajo el reinado de Asuero, al que la mayoría de estudiosos identifica con Jerjes I (486-465 a.C.), aunque la cuestión se debate. El Imperio persa dominaba entonces Oriente Próximo y gobernaba sobre muchos pueblos, entre ellos los judíos dispersos tras el exilio babilónico.
Susa, donde transcurre el relato, era una de las capitales reales. La comunidad judía allí vivía en diáspora, adaptada a las costumbres locales pero fiel a su identidad. El texto subraya su fragilidad ante las decisiones de la corte y la importancia de contar con figuras influyentes que la protegieran.
En lo religioso, el libro de Ester es peculiar: no menciona a Dios de forma explícita, aunque la tradición ha visto en sus hechos una intervención providencial oculta. La fiesta de Purim, que conmemora estos sucesos, se convirtió en una de las más alegres del calendario judío.
Historia bíblica de Ester
Ascenso al trono
El relato arranca con un banquete del rey Asuero en Susa, durante el cual la reina Vasti es depuesta por negarse a obedecer una orden (Ester 1:10-22). Para sustituirla se organiza una selección entre las jóvenes del reino. Ester, criada por Mardoqueo, es llevada al harén y elegida por encima de todas: “Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres… y la hizo reina en lugar de Vasti” (Ester 2:17).
Por consejo de Mardoqueo, oculta su origen judío. Poco después, Mardoqueo descubre un complot contra el rey y lo denuncia, aunque su servicio queda sin recompensa inmediata (Ester 2:21-23).
La amenaza de Hamán
Hamán, ascendido a primer ministro, exige reverencia. Mardoqueo se niega, y Hamán, ofendido, urde la destrucción de todos los judíos del imperio. Convence al rey para emitir un decreto que los condena al exterminio en una fecha fijada (Ester 3:8-15).
Mardoqueo informa a Ester y le pide que interceda. Ella duda, porque presentarse ante el rey sin ser llamada podía costarle la vida. La respuesta de Mardoqueo es célebre: “¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (Ester 4:14). Ester acepta y pide a los judíos de Susa que ayunen tres días antes de actuar (Ester 4:16).
La intervención de Ester
Ester se presenta y el rey la recibe. En lugar de exponer su petición de golpe, organiza dos banquetes. En el segundo se revela como judía y denuncia el complot: “sea dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda” (Ester 7:3). Asuero, indignado, ordena ejecutar a Hamán en la horca que este había preparado para Mardoqueo (Ester 7:9-10).
La salvación del pueblo
El decreto persa no podía revocarse. Por eso Ester y Mardoqueo obtienen permiso para que los judíos se defiendan de sus atacantes en la fecha señalada. El resultado es su victoria y liberación (Ester 8:11-17), y Mardoqueo asciende a una posición de gran poder en la corte.
La fiesta de Purim
Para recordar la salvación, Ester y Mardoqueo instituyen Purim, días de alegría, banquetes y generosidad hacia los necesitados (Ester 9:22). La fiesta queda como símbolo de la inversión de la suerte y de la supervivencia del pueblo judío en la diáspora.
Significado teológico
El libro de Ester es singular porque no nombra a Dios ni la oración. Aun así, la mayoría de tradiciones lee la historia como manifestación de una providencia que actúa de forma oculta, guiando los acontecimientos hacia la salvación del pueblo sin recurrir a prodigios.
Ester encarna el valor de asumir la propia identidad y comprometerse con la comunidad incluso a costa de la vida. Su historia subraya la solidaridad y la acción responsable en tiempos de crisis, y plantea preguntas sobre el papel de la mujer en la narrativa bíblica y sobre la legitimidad de la autodefensa frente a la opresión. En el judaísmo, Ester es símbolo de supervivencia y esperanza en el exilio.
Aplicación práctica
- La determinación de una sola persona puede torcer el rumbo de la historia.
- Ocultar quién eres tiene un límite; llega el momento de dar la cara.
- La solidaridad fortalece a las comunidades vulnerables.
- El cálculo y la prudencia, bien usados, valen tanto como el coraje.
Versículos clave para meditar
Ester 2:17 “Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti.”
Ester 4:14 “Porque si callares absolutamente en este tiempo, respiro y liberación tendrán los judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”
Ester 4:16 “Ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.”
Ester 7:3 “Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si place al rey, sea dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda.”